Masajes para la retención de líquidos

Los masajes para evitar la retención de líquidos son esenciales para sobrellevar este problema consecuente en mujeres. Sobre todo cuando hablamos de los días de menstruación el riesgo en aumentar de dos a tres kilogramos es mayor. También la retención de líquidos puede causar otros problemas como pesadez y dolor.

Antes de entender cómo funcionan los masajes para la retención de líquidos es importante saber cómo se evita. Beber abundante agua y practicar ejercicios físicos son procesos primordiales que previenen este perseverante mal. También es necesario evitar comidas con exceso de sal que favorecen a la retención de líquidos.

¿Cómo emplear los masajes de retención de líquidos?

Con algunos sencillos masajes puedes sobrellevar el problema de la retención de líquidos y olvidarte de las dolencias que producen. El aceite corporal es un gran aliado para la práctica masajes y que de esta manera sea más efectivo. Existe gran variedad en aceites, solo elije uno y estarás lista para evitar la retención de líquidos.

Solo basta con rociar el aceite corporal en la zona dónde se encuentre mayor retención de líquido. Por consiguiente se procede a masajear la zona, que habitualmente son pantorrillas y tobillos, de manera profunda. Para continuar se debe pellizcar de manera suave los lugares afectados para conseguir mejor circulación.

Es importante entender que el masaje se debe comenzar por los empeines y se continúa hasta encontrar las ingles. Esto entendiendo que en esa zona se encuentran los ganglios que absorberán los líquidos retenidos.

Para terminar se deben masajear las piernas con las palmas de las manos de manera potente y en forma circular.  Se debe hacer de esta manera para evitar que se estimule la retención de líquido en el futuro. Para terminar se deben colocar los pies en una altura prudencial durante quince minutos.

También puedes complementar los masajes con un ejercicio llamado linfodranje casero y así evitar más efectivamente la retención de líquidos. El proceso comienza apoyando los dedos detrás de las rodillas y moviéndolos de atrás hacia adelante consecutivamente. Es necesario realizarlo durante diez minutos diariamente para estimular los ganglios de la zona.

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